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LECCIÓN   5.6 
La utilidad del servicio práctico.
 
El servicio no sólo debe ser a tiempo, sino también requiere que sea práctico. Es decir efectivo y funcional, pero también ejercitado, habitual y apropiado. El servicio útil debe ser actualizado.
 
Cuando Jesús lavó los pies a los discípulos (Juan 13:4-5), era una práctica necesaria y que se usaba en su época. Jesús no estaba creando la costumbre de lavar los pies. 
 
Lo que Jesús hizo fue darle un nuevo sentido al lavatorio de los pies. Se apoyo en la costumbre que tenía la gente, para impartir su mensaje de servicio. Para su enseñanza sobre el servicio práctico acudió a una ilustración cotidiana, con una base realista y objetiva.
 
Jesús estaba proyectando un nuevo referente. La propuesta de Jesús era que de ahora en adelante, este servicio no se dejaba sólo a los sirvientes y esclavos de la sociedad, sino también a sus discípulos (Juan 13:14).
 
A partir de este momento ya no iba a haber un primero, ni uno mejor. Sino que iban a ver muchos que podían estar de primeros y ganar el premio como mejores, si hacían lo que Jesús les estaba indicando (Juan 13:17).
 
Sus discípulos debían ser como sirvientes en el ejercicio de su ministerio evangelizador. Jesús estaba decretando la medida de la calidad y la excelencia de sus discípulos. La gran paradoja, injusta para algunos, imcomprensible para otros, pero revelada por Jesús:
 
"Y tomen en cuenta lo siguiente: algunos que ahora parecen menos importantes, en ese día serán los más importantes; y algunos que ahora son los más importantes, en ese día serán los menos importantes" (Lucas 13:30).
 
El objetivo de lavar los pies estaba siendo relacionado a una manera nueva de ser y a una forma distinta de pensar. Consisitía en un cambio de actitud frente a lo que se conocía como servicio:
 
"Jesús se sentó y llamó a los doce discípulos y dijo: Quien quiera ser el primero, debe tomar el último lugar y ser el sirviente de todos los demás" (Marcos 9:35).
 
El hecho de que Jesús se sentara para hablar, significaba que lo que iba a decir era muy importante. Estaba sentando cátedra como Maestro. Es decir, estaba hablando con autoridad y de forma concluyente sobre cómo debían ser sus discípulos.
 
Con el acto del lavatorio de los pies, Jesús estaba esteriorizando la realidad interna de su mensaje. Su propuesta es explícita. No hay dilema, ni alternativa. Jesús define la disposición que deben tener sus discípulos:  
 
"Pero entre ustedes será diferente. El que quiera ser líder entre ustedes deberá ser sirviente, y el que quiera ser el primero entre ustedes deberá ser esclavo de los demás" (Marcos 10:44).
 
Con la acción del lavatorio de los pies, Jesús está indicando todo lo que se encuentra escrito en el mensaje sobre el servicio práctico. El lavatorio de los pies fue la base y la fuente de su comunicación con sus discípulos:
 
"El más importante entre ustedes debe ser el sirviente de los demás" (Mateo 23:11).
 
El tema del mensaje de Jesús fue el servicio. La labor del ministro de Jesús se aplica a una realidad objetiva como el lavatorio de los pies. De ahora en adelante, sus discípulos se iban a acordar que su función real en la tierra era servir.
 
Cada vez que vieran que alguien estaba lavando los pies a otro era el referente a seguir sirviendo como agente de Jesucristo. Y no era casual, ni aislado ver a alguien lavando los pies. Lo raro era no hacerlo:
 
"Luego se volvió a la mujer y le dijo a Simón: Mira a esta mujer que está arrodillada aquí. Cuando entré en tu casa, no me ofreciste agua para lavarme el polvo de los pies, pero ella los lavó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos" (Lucas 7:44).
 
Jesús le advierte a su interlocutor, quien ha invitado al Maestro a cenar a su casa, que ha sido un mal anfitrión desde el principio. A pesar de las críticas de los fariseos, Jesús accede a la invitación y acudió a la petición de Simón, pero no recibió una buena atención.
 
La presencia de Jesús era de mucho honor para Simón. Sin embargo, Simón no atendió bien al invitado de honor, porque no pensó en ser un servidor. No cumplió con la regla número uno: servir. Al contrario se comportó muy mal y hasta pensó mal de su célebre invitado:
 
"Cuando el fariseo que lo había invitado vio esto, dijo para sí: Si este hombre fuera profeta, sabría qué tipo de mujer lo está tocando. ¡Es una pecadora!" (Lucas 7:39).
 
La falla de Simón, el fariseo, fue haber invitado a Jesús y no haberse comportado como un servidor práctico. En vez de servir se puso a juzgar y a criticar. Jesús que lo sabe todo, enseña que el servicio es la prioridad de quienes desean tenerlo y convivir con él.  
 
Con la enseñanza de Jesús, la iglesia iba a tener muchos importantes referentes del servicio práctico, dignos de imitar y de seguir. El líder de la iglesia iba a distinguirse ante los demás, por la capacidad de servicio que cultivara. 
 
Los líderes de la iglesia deben ser dignos de imitar. Así como lo hacen las especies de los animales cuando siguen a su líder. O como los padres y tutores son referentes para que sus hijos aprendan a caminar, a comer, a hablar, a interactuar con otros seres vivos y con los objetos que los rodean.
 
Así Jesús invita a sus seguidores a ser guías coherentes con su posición del liderazgo en la iglesia. Pues la utilidad del servicio práctico es la señal fehaciente de que la acción es verdadera.
 
El lavatorio de los pies es el objeto concreto y real que hace mención al servicio práctico. Con esta enseñanza de Jesús, el significado referencial sería tan común de ahora en adelante, como es usual el nombre de una persona. Todos se llamarán servidores.
 
El lavatorio de los pies pasaría a ser un icono de la actitud de los discípulos de Jesús, para cumplir su misión. El signo de lavarle los pies a sus discípulos quedó marcado en la personalidad de sus seguidores.
 
Si los discípulos iban a tener alguna semejanza con su Maestro, si iban a ser afines con su Señor y parecerse a Jesús, debían ser servidores. Toda analogía con Jesús sería el servicio práctico.
 
Este acto de lavar los pies de ahora en adelante sería el indice y la huella de los siervos de Cristo. La relación directa de Jesús con sus discípulos es el servicio práctico.
 
Por donde pasaran los servidores de Cristo, quedaría el mismo recuerdo nostálgico que dejó Cristo entre sus contemporáneos, quienes mantuvieron un vínculo convencional con Jesús, y a su vez el Maestro fue un símbolo referencial del servicio práctico:
 
"Y saben que Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder. Después Jesús anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que eran oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él" (Hechos 10:38).
 
El servicio es una forma práctica de honrar y darle gloria a Dios. El valor del servicio se mide según los parámetros y las dimensiones de Cristo y no con las artimañas de las autoridades y de los gobernantes:
 
"En este mundo, los reyes y los grandes hombres tratan a su pueblo con prepotencia; sin embargo, son llamados amigos del pueblo. Pero entre ustedes será diferente. El más importante de ustedes deberá tomar el puesto más bajo, y el líder debe ser como un sirviente" (Lucas 22:24-26).
 
La forma privilegiada de obstentar el poder y de exponer el patrimonio entre los discípulos de Jesús, es mediante la práctica del servicio. El cual se concreta en un servicio efectivo, se confirma en un servicio apropiado y se personifica en un servicio ejercitado.  
 
 
Septimo Examen:

¿Que es la utilidad del servicio práctico?
 
Opción 1 Es la fórmula segura de ganar más en los negocios.
Opción 2 Es la medida que los gobernantes del mundo usan.
Opción 3 Es la señal fehaciente de que la acción es verdadera.
Opción 4 Es la mejor manera de pasar la vida siendo muy útil.