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LECCIÓN   5.7
El servicio es de sentido común.
 
En el devenir de la existencia existen verdades de sentido común.
 
Son temas o principios universales, que la mayoría de la gente no se toman el tiempo de entender o de explicar, mucho menos de analizar.
 
El servicio es un valor de sentido común, porque es inherente a la naturaleza del ser humano.
 
En la naturaleza, la flora y la fauna, tiene resuelto de forma simple el sentido común. El alimento, el frio y la reproducción son condiciones de genética, entorno y experiencia.
 
El valor supremo de la vida sobrepasa a cualquier iniciativa espontáneo o improvisada de la misma creatura:
 
"Miren cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni cosen su ropa; sin embargo, ni Salomón con toda su gloria se vistió tan hermoso como ellos" (Mateo 6:28-29).
 
La sobreviviencia impulsa a estos seres vivos a moverse en grupo, en comunidad, no individual. La existencia es colectiva. Se vive mejor en sociedad, integrados, participantes y sirviéndose unos a otros. El servicio entabla relaciones, para vivir más y mejor.
 
La bandada de aves tiene en su sentido común migrar, ir y lograr lo que se desea en el momento oportuno y el lugar apropiado. El conocimiento interior los lleva a hacer y a vivir en lo correcto:
 
"Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta" (Mateo 6:26).
 
Cosas de sentido común, por ser del comun de la humanidad pasan inadvertidas para la mayoría de la gente en muchas ocasiones.
 
Realidades como la luz, la oscuridad, el agua, la tierra y el viento, son cosas que damos por hecho, como si así tuvieran que ser o como si siempre debieran existir, o como si perpetuamente han sido.
 
Pero la creación no ha sido invarible. En un momento lo que está ahí, las cosas que vemos y otras que no vemos, empezaron a existir y en otro momento ya no se hallarán:
 
"Pero nosotros esperamos con entusiasmo los cielos nuevos y la tierra nueva que él prometió, un mundo lleno de la justicia de Dios" (2 Pedro 3:13).
 
Es de sentido común saber y entender que las existencia no siempre ha sido la misma:
 
"Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y también el mar" (Apocalipsis 21:1).
 
Lo mismo sucede con el bien, el mal, la razón, la ignoracia, la razón, la intuición y el servicio, entre otra infinidad de elementos, que muy pocos, con asombro y sentido de admiración, se dan a la tarea de preguntarse por qué están ahí. Porque lo más seguro es que un día no estarán:
 
"La creación espera el día en que se unirá junto con los hijos de Dios a la gloriosa libertad de la muerte y la descomposición" (Romanos 8:21).
 
Así es que los valores de la vida son de sentido común. Como saber cocinar, vivir en la higiene y procurar la limpieza es de sentido común, porque aseguran la salud y la vida en todas las circunstancias. Cultivar el valor de nutrirse bien influye en el bienestar y la salud.
 
Somos lo que nos rodea, por eso es necesario conocer y respetar lo que nos circunda, el medio ambiente y nuestra naturaleza:
 
"Cuando ustedes ven que se forman nubes en el occidente, dicen: Viene la lluvia. Y tienen razón. Cuando sopla viento del sur, dicen: Hoy será un día de mucho calor. Y así sucede. ¡Necios! Saben interpretar las señales del clima en la tierra y en los cielos, pero no saben interpretar los tiempos presentes" (Lucas 12:54-56).
 
Interpretar el tiempo presente es de sentido común. Es acertar lo que se debe hacer en el momento oportuno. Es simple. Sólo hay que mirar bien de adentro hacía afuera. La experiencia colectiva, la intuición y el conocimiento interior, son los componentes de la interpretación.  
 
Es de sentido común saber que todos producimos más de lo que consumimos. Por eso, hay que aprender a hacer un presupuesto y no gastar más de lo que se gana. Es de sentido común gastar sólo lo que se tiene. No lo que no se posee. Eso sería sobre pasar nuestras posibilidades.
 
Jesús mismo explicando los costos del siervo de Dios , les dijo a quienes querían seguirlo, que antes debían calcular el precio que debían pagar. Es tan grande el valor del servicio de un discípulo, que es superior a su propia vida (Lucas 14:25-27).
 
Por eso, para prestar el servicio como discípulo, se debe empezar haciendo cálculos, de la misma forma como se planifica una edificación:
 
"¿quién comenzaría a construir un edificio sin primero calcular el costo para ver si hay suficiente dinero para terminarlo? De no ser así, tal vez termines sólo los cimientos antes de quedarte sin dinero, y entonces todos se reirán de ti. Dirán: ¡Ahí está el que comenzó un edificio y no pudo terminarlo!" (Lucas 14:28-30).
 
Hay que analizar situaciones, crecer y madurar, hasta llegar a pensar por sí mismo, junto con la acumulación de la experiencia de los otros, también. En la vida hay que planear, tener propósito y trazar senderos, saber o intuir un punto de llegada.
 
Pensar con antelación, obliga a prepararse, a entrenarse, a capacitarse y a equiparse, para surgir con donaire en cada nivel de la vida. Es de sentido común aprender a mantenerse a salvo, prevenir accidentes y resguardar la vida.
 
El servicio es de sentido común, como evitar poner las manos sobre el fuego, es mirar por donde se camina, es huir de la tentación, es hacer siempre lo bueno y respetar la leyes. Estos son comportamientos de seguridad de sentido común, como la misma Biblia lo explica:
 
"Es lo que sale de su interior lo que los contamina. Pues de adentro, del corazón de la persona, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato, el adulterio, la avaricia, la perversidad, el engaño, los deseos sensuales, la envidia, la calumnia, el orgullo y la necedad. Todas esas vilezas provienen de adentro; esas son las que los contaminan" (Marcos 7:20-23).
 
En el sentido de lo común se encuentra el servicio. No hay nada más importante en la vida que el servicio. En nuestra vida cotidiana el servicio es lo más natural que existe:
 
"Estén vestidos, listos para servir y mantengan las lámparas encendidas, como si esperaran el regreso de su amo de la fiesta de bodas. Entonces estarán listos para abrirle la puerta y dejarlo entrar en el momento que llegue y llame. Los siervos que estén listos y a la espera de su regreso serán recompensados" (Lucas 12:35-37).
 
Servir es vivir y vivimos porque servimos. Cuando alguien, adquiere un conocimiento, aprende un arte, se perfecciona en algo, jamás va a quedar sin empleo, porque se hace impresindible para la sociedad en lo que sabe hacer.
 
Por experiencias vividas y las relaciones sociales, el servicio es consustancial a la humanidad. Madrugar, ahorrar, llegar temprano, hacer pronto las tareas, estudiar en la juventud, aprender un oficio, una profesión o un arte y pruducir en la madurez, conduce a las personas a darle sentido a su existencia hasta el fin de su vida.
 
Una persona que opta por un sentido de vida habitual y de frencuente servicio a la humanidad triunfa y cumple su propósito en su vida. Por eso el servir es de sentido común.
 
El servicio es contrario a la codicia y a la avaricia, que con frecuencia promulga el liderazgo social y se le transmite como valor equivocado a las nuevas generaciones. El individualismo se ha vuelto tan normal que ahora se cree que es de sentido común ser egoista.
 
Pero el verdadero valor es servir, que es una visión muy diferente a la voracidad del egocentrismo. Servir es cultivar la generosidad y el desprendimiento, por intereses altruistas:
 
"Vendan sus posesiones y den a los que pasan necesidad. ¡Eso almacenará tesoros para ustedes en el cielo! Y las bolsas celestiales nunca se ponen viejas ni se agujerean. El tesoro de ustedes estará seguro; ningún ladrón podrá robarlo y ninguna polilla, destruirlo. Donde esté su tesoro, allí estarán también los deseos de su corazón" (Lucas 12:33-34).
 
El servicio, aunque es de sentido común, en la actualidad es muchas veces incomprensible. El servicio hace parte de los valores evangélicos. Pero estos valores del evangelio no los entendemos hoy día, porque en nuestra mente se han sembrado paradigmas muy distintos.
 
Muchas emociones, prácticas o creencias que se tienen en la vida son malos hábitos improductivos. Sólo están ahí por costumbre y por el mal procedimiento de vanos métodos adquiridos; son más vicio, que virtud:
 
"¿Acaso con todas sus preocupaciones pueden añadir un solo momento a su vida? Y, si por mucho preocuparse no se logra algo tan pequeño como eso, ¿de qué sirve preocuparse por cosas más grandes?" (Lucas 12:25-26).
 
Por eso, de nuevo hay que cultivar en nuestro interior colectivo valores como el servicio. Los buenos y nuevos habítos que se adquieren en la vida nos ayudan a ser flexibles y a poder adaptarnos a las nuevas situaciones. Nos ayuda a estar abiertos, a aprender y a escuchar a los demás. 
 
Debemos empezar a escuchar los mensajes y ver las acciones de personas que sirven en la actualidad. La influencia debe aceptarse de personas positivas a quienes se les debe dedicar tiempo. Hay que aceptar las nuevas ideas sobre el servicio. Eso nos ayuda a avanzar.
 
Hay que aprender a confiar de nuevo en todas las palabras del evangelio. Hay que de nuevo confiar en los demás, y sobre todo tener una gran confianza en sí mismo desde la intuición. Observar, ver y entender lo que más conviene, ante una decisión que haya que tomar:
 
"¿Por qué no pueden decidir por ustedes mismos lo que es correcto? Cuando vayan camino al juicio con el que los acusa, traten de resolver el asunto antes de llegar. De no ser así, su acusador podría arrastrarlos ante el juez, quien los entregará a un oficial, que los meterá en la cárcel. Y, si eso sucede, no los pondrán en libertad hasta que hayan pagado el último centavo" (Lucas 12:57-59).
 
Volvamos a ser buenos servidores. Seamos fieles en la administración del mundo que Dios nos ha confiado desde el principio (Génesis 1:28). Administración que debe ser recta, como Jesucristo lo confirmó:
 
"Un siervo fiel y sensato es aquel a quien el amo puede darle la responsabilidad de dirigir a los demás siervos y alimentarlos. Si el amo regresa y encuentra que el siervo ha hecho un buen trabajo, habrá una recompensa" (Lucas 12:42-43).
 
Apredamos a vivir sirviendo, si queremos que en este mundo valga la pena vivir. 

Octavo Examen:

¿Por qué el servicio es sentido común?
 
Opción 1 Porque es inherente a la naturaleza del ser humano.
Opción 2 Porque todas las cosas que aprendemos tienen valor.
Opción 3 Porque la gente practica el servicio de forma innata.
Opción 4 Porque es un valor que está en la Palabra de Dios.