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LECCIÓN   4.3
Hábitos sobrenaturales dados por Dios.
 
Se considera un hábito a toda conducta reiterada o comportamiento repetido, y a ejercicios de alguna facultad, talento o aptitud que con regularidad realiza una persona.
 
Los hábitos son actitudes que aparece en el tiempo, se desarrolla y se mantiene dándole identidad y autoridad por sus dotes y condiciones, a la persona que posee dichos valores.  
 
Por lo tanto, los karismas, que son dones otorgados gratuitamente por Dios a ciertas personas son hábitos. Pues las personas que tienen los karismas ejercen y desempeñan esos dones de manera cotidiana.
 
Es decir, los dones karismáticos se mantiene en la persona y permanencen de manera habitual en quien los posee. Los habitos son los dones de Dios desarrollados por el ser humano.
 
Todos los dones son otorgados por Dios. Sean dones para desempeñar un oficio o arte simplemente humano o algún don espiritual que sirve de medio para que la gracia de Dios beneficie a la humanidad.
 
"Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa" (Romanos 1:20).
 
Los dones de Dios se vuelven habitos mediante la acción, práctica y ejercicio de dichos dones. En la medida en que el karismático  permanece espiritualmente sano y crece los dones tiene mayor valor. Como lo advierte el mismo apóstol Pablo:
 
"Queridos amigos, los estoy previniendo con tiempo. Manténganse en guardia para no ser arrastrados por los errores de esa gente perversa y perder la base firme que tienen. En cambio, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo" (2 Pedro 3:17-18).  
 
El ejercicio apropiado de los dones espirituales permite el crecimiento y la madurez espiritual de quien posee los karismas:
 
"Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo...Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor" (Efesios 4:13.16).

Estos dones dones dados por Dios hace fructificar la vida del creyente, expresada en el cuerpo de Cristo que es la iglesia. Y mientras el cuerpo de Cristo esté más sano por los hábitos de los creyentes, Dios manifesta mayor poder y gloria:
 
"Pero si todos ustedes están profetizando, y los incrédulos o la gente que no entiende esas cosas entran en la reunión, serán convencidos de pecado y juzgados por lo que ustedes dicen. Al escuchar, sus pensamientos secretos quedarán al descubierto y caerán de rodillas y adorarán a Dios declarando: En verdad, Dios está aquí entre ustedes" (1 Corintios 14:24-25).
 
Otra valiosa y preciosa garantía es que los dones siempre permanecerán. Los dones siempre se van a tener, Dios es fiel y cumple con su Palabra. No se puede renunciar a los dones y al llamamiento de Dios:
"Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios" (Romanos 11:29).
 
Pablo nos exhorta y nos anima a desarrollar esos dones de Dios, pues todos hemos sido bendecidos y equipados para ser líderes, mediante el habitual talento que Dios nos proporciona:
 
"Dios, de su gran variedad de dones espirituales, les ha dado un don a cada uno de ustedes. Úsenlos bien para servirse los unos a los otros" (1 Pedro 4:10)
 
Los dones hay que convertirlos en hábitos. La persona mientras tiene fe puede creer y puede ser fiel a los dones de Dios. Si la persona descuida su fe, su poder y su fuerza de creer se debilita y cae en la infidelidad: 
 
"Así que, a Apolos y a mí, considérennos como simples siervos de Cristo, a quienes se nos encargó la tarea de explicar los misterios de Dios. Ahora bien, alguien que recibe el cargo de administrador, debe ser fiel" (1 Corintios 4:1-2).
 
Estos talentos que han sido manifiestos y apreciados por los creyentes deben ser sometidos a la voluntad de Dios y siempre debe  estar consagrados al Señor, y deben ser usados para su honor y gloria, pues dados por el Espíritu Santo, para el bien común de la iglesia:
 
"Hay distintas clases de dones espirituales, pero el mismo Espíritu es la fuente de todos ellos. Hay distintas formas de servir, pero todos servimos al mismo Señor. Dios trabaja de maneras diferentes, pero es el mismo Dios quien hace la obra en todos nosotros" (1 Corintios 12:4-6).
 
Por eso, aunque los dones son dados por Dios, el ser humano los debe convertir en hábitos, mediante el duro trabajo y años de práctica. Los dones y talentos deben ser desarrollados y usarlos con responsabilidad. 
 
Todos debemos dar cuentas de nuestros talentos y los dones otorgados por Dios, como dice Pablo:
 
"Es cierto, cada uno de nosotros tendrá que responder por sí mismo ante Dios" (Romanos 14:12). 
 
Cuarto Examen:

¿Qué son los habitos sobrenaturales dados por Dios?
 
Opción 1 Son los dones de Dios desarrollados por el ser humano.
Opción 2 Se trata de dones y hábitos que Dios da a cada persona.
Opción 3 Es cuando alguien nace con mucha inteligencia y talento.
Opción 4 Cada persona debe dar cuenta de sus talentos y dones.