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4. KARISMA:
El término carisma viene del griego: charisma (χάρισμα), que a la vez desciende de χαρίζεσθαι: agradar, hacer favores.
 
La raíz "char" significa algo que causa felicidad.  "charis" es conceder gracia, favor gratuito de Dios. "ma" hace referencia al objeto y resultado de una acción.
 
En la actualidad, en el lenguaje popular y en las conversaciones cotidianas se usa con frecuencia el término karisma. Sobre todo cuando se refiere a una especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar a otras.
 
En varias disciplinas el karisma es objeto de estudio y de investigación. Sociólogos, psicólogos, políticos, comunicadores, publicistas, mercaderistas, agentes de viajes, relacionistas públicos, asesores de imagen y gerentes de empresas, sacan partido del codiciado don karismático.
 
Muchos consideran que el karisma es congénito. La persona que tiene karisma con su sola presencia, sin hacer ningún esfuerzo, llama la atención de la gente y llena un espacio visible y atractivo donde se encuentre.
 
Es así de simple. Quien tiene karisma con sólo mirarlo despierta simpatía. El carismático es alguien con quien se identifican las demás personas. Es quien puede ser, hacer y decir cosas que ninguno más puede ser, hacer y decir.
 
Generalmente, los karismas producen caudillos. La gente sigue, quiere, se ríe y llora con el carismático. Sus admiradores disfrutan de sus alegrias y se entristece en los momentos difíciles y hechos tormentosos por los que pasa su líder, guía y conductor carismático.
 
Sin embargo, en el ámbito espiritual y de fe, los karismas son dones sobrenaturales concedidos por Dios a determinadas personas en particular.
 
Aunque los karismas son conocidos en toda la Biblia, es en el Nuevo Testamento donde más se desarrollan, pues la palabra karisma aparece en 17 ocasiones. 
 
En los escritos de Pablo se registran 16 veces: Romanos 1:11; 5:15-16; 6:23; 11:29; 12:6; 1 Corintios 1:7; 7:7; 12:4.9.28.30.31; 2 Corintios 1:11; 1 Timoteo 4:14; 2 Timoteo 1:6.
 
En los escritos de Pedro aparece 1 vez el término karisma: 1 Pedro 4:10.

Pablo hace cuatro listas de karismas: 1 Corintios 12: 8-10; 1 Corintios 12: 28-30; Romanos 12: 6-8 y Efesios 4: 11.

Aunque la lista de karismas es abierta, en Pablo se enumeran un total de 20 karismas diferentes:

Sabiduría, palabra de ciencia, fe, sanidades, apostolado, profecía, milagros, los que ayudan, los que administran, don de lenguas, discernimiento de espíritus, interpretación de lenguas, servicio, enseñanza, exhortación, repartir con liberalidad, presidir con solicitud, misericordia con alegría, evangelistas y pastores.

Quien recibe los karismas los pone al servicio del bien común, para la edificación del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Como en el caso del don de lenguas:
 
"No más de dos o tres deberían hablar en lenguas. Deben hablar uno a la vez y que alguien interprete lo que ellos digan. Pero, si no hay nadie presente que pueda interpretar, ellos deberán guardar silencio en la reunión de la iglesia y hablar en lenguas a Dios en forma privada" (1 Corintios 14:27-28).
 
Los karismas se dan por gracia, pero no remplazan el esfuerzo y la responsabilidad de la vida cotidiana. De ninguna manera son para espectáculo, ni para el desorden, sino que conllevan una disponibilidad para el sacrificio.
 
Tampoco los karismas se poseen por interés egoísta, como el orgullo, la competencia, la fama, entre otras anomalías. Los karismas que no contribuyen a la edificación del cuerpo de Cristo, le hacen daño a la Iglesia.
 
Por eso, los miembros de la iglesia deben tener la capacidad de discernir los karismas en las personas que los posees:
 
"No apaguéis el Espíritu. No despreciéis las profecías. Examinad todo y quedaos con lo que es bueno. Abstenéos de todo mal" (1 Tesalonicenses 5: 19-22)
 
Las instrucciones de Pablo son muy concretas y precisas. El carismático no obstenta, ni se vanagloria así mismo con el don que posee, ni mucho menos se envanece y se jacta. Ni es ídolo de multitudes.
 
La persona sólo dispone de los karismas con humildad al servicio de los demás, para el bien común de la humanidad:
 
"A cada uno de nosotros se nos da un don espiritual para que nos ayudemos mutuamente" (1 Corintios 12:7).
 
Precisamente, la santidad consiste en el buen uso de los karismas, sin que tales dones sean una señal de santidad:
 
"Si yo pudiera hablar todos los idiomas del mundo y de los ángeles pero no amara a los demás, yo sólo sería un metal ruidoso o un címbalo que resuena"(1 Corintios 13:1).
 
Los karismas no son señal del mérito y de la virtud de santidad, debido a que son concedidos gratuitamente por el Espíritu Santo:
 
"Es el mismo y único Espíritu quien distribuye todos esos dones. Sólo él decide qué don cada uno debe tener" (1 Corintios 12:11).
 
Nadie puede ni atraerlos ni retenerlos sin la concesión del Espíritu Santo (1 Corintios 14:28-32). El Karisma es la gracia de Dios en dones y talentos para servir. 
 
Los karismas son dones que poseen agentes servidores, los cuales los identifican y los distinguen de los demás mediante la utilidad constante en la vida de la comunidad cristiana:
 
"Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros" (Efesios 4:11).
 
La Iglesia se renueva por la obra de las personas con karisma. Se desarrolla una nueva imagen de iglesia en el sector donde ministran sus servidores carismáticos.
 
En conclusión, los karisma son dadivas de Dios que se hacen tangibles y visibles en las personas que los poseen, mediante talentos (Mateo 25:15), dones (1 Corintios 12:11), virtudes (Marcos 9:24) cualidades (1 Timoteo 6:11-16), facultades (Juan 14:16-26) y frutos (Juan 15:5), para fortaleza de la iglesia en la transformación del mundo. 
 

Primer Examen:

¿Qué es Karisma?
 
Opción 1 Es la gracia de Dios en dones y talentos para servir.
Opción 2 Es el modo de ser, actitud y carácter de una persona.
Opción 3 Es cuando alquien es guía y líder de muchos seguidores.
Opción 4 Es la secuencia de dones comunes para la humanidad.