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LECCIÓN   1.2

¿Qué debe hacer usted para poder vivir en la vida eterna?

Algunos piensan que la vida eterna se consigue por méritos propios.

De ahí se desprenden algunas prácticas religiosas que con ciertas técnicas espirituales, psicológicas y emocionales suponen que logran alcanzar y mantener la relación divina para conseguir la vida terna.

Hay posiciones religiones que enseñan que después de que muere la persona, hay que hacer algo, como rezos, oraciones, rituales y cultos, para que el alma vaya a la vida eterna.

Sería el resultado del esfuerzo de quienes permanecen vivos y no de quien está ya muerto, y que hubiera podido hacer mucho en vida.

Para los cristianos, existe el mensaje bíblico de la vida eterna.

Partimos de que las obras, el mal o el buen uso de la libre voluntad del ser humano, sí afectan el destino final de la vida eterna con Dios.

En la misma la Biblia encontramos: Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? (Santiago 2:14).

Con la anterior afirmación, se muestra que las obras o las buenas acciones son el resultado de la fe salvadora. 

La persona cuando hace algo bueno es porque ya tiene, entiende y vive en la vida eterna, y por eso hace buenas obras, como frutos de que tiene vida eterna.

Entonces, ¿qué debe hacer una persona para vivir en la vida eterna?

Debe conocer, aceptar y seguir el plan divino de la salvación, el cual fue revelada por Jesús mismo.

Vamos a tratar de explicar cómo es el plan divino de la salvación. De manera simple, pero claro y eficaz, usted lo va entender todo. 

La didáctica consiste en usar los dedos de la mano. 

¡Manos a la obra!

Por favor, pase a la siguiente lección, después de responder el examen que lo llevará a la siguiente lección


Tercer Examen: 

¿Qué debe hacer usted para poder vivir en la vida eterna?

Opción 1  Hacer muy buenas obras, para ganar méritos.
Opción 2  Que cuando muera alguien rece u ore por usted.
Opción 3  Conocer, aceptar y seguir el plan divino de la salvación.
Opción 4  Yo no puedo saberlo, ni nadie lo sabe, sólo Dios lo sabe.