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LECCIÓN   6.2 

Unidos por la Palabra.
 
Jesus es la única Palabra de Dios. Como Palabra divina se revela en lenguaje humano, que es lo que llamamos Biblia. Los escritos de las Sagradas Escrituras atesoran el mensaje de Dios, cuyos autores recibieron el encargo de escribir por inspiración y revelación de Dios. 
 
Para poder ver la Palabra de Dios en los escritos bíblicos necesitamos estar unidos por la presencia del Espíritu Santo (Juan 14:26). Si hay unidad en espiritual, los textos de la Biblia son más que escritos literarios. La literatura transporta la Palabra de Dios.
 
Muchas personas se interesan por los hechos y acontecimientos que se narran en la Biblia, como simple fuente histórica. Como se usaron diversos géneros literarios, para transmitir el mensaje de la Palabra de Dios, se cree que son libretos y argumentos simplemente humanos.
 
Es cierto que en la Biblia hay diversidad de fuentes humanas. La Biblia está compuesta por las narraciones y textos escritos de los dichos, hechos y acontecimientos, que pasaron a lo largo de muchos años; se conservaron y fueron integrados al canon.
 
Precisamente la Biblia es una colección de libros, con diversas caracterísiticas de forma y contenido. Los aficionados a la prosa, a la poesía, a la epístola, a la lírica y al drama, encuentran una rica fuente de originalidad.
 
Confunden la Palabra, con las asociaciones semánticas, la morfología y demás reglas gramaticales o de linguística. La Palabra es mucho más que los signos del lenguaje escrito o hablado.
 
Por su puesto, quienes desean buscar imperfecciones, limitaciones científicas, filosóficas, incluso atraso moral y leyes religiosas arcáicas, también las hallan en la Biblia.
 
De la misma manera como se escandalizaban de Jesús (Mateo 13:57), así se han asombrado, a lo largo de la historia, de los escritos sagrados. Los contemporáneos de Jesús, no podían entender que se atribuyera el poder de perdonar pecados (Marcos 2:7-10).
 
Mucho menos aceptaron que Jesús fuera Hijo de Dios (Juan 10:33), se llenaba de ira (Lucas 4:28) y se negaban a creer en él (Marcos 6:3). Siendo la luz, el mundo no lo reconoció (Juan 1:10). De la misma manera mucha gente no comprende que en las palabras humanas de la Biblia, se encuentre el mensaje de la Palabra de Dios.
 
Cuando se habla de la Palabra de Dios no sólo se hace referencia a las descripciones y relatos que forman la Biblia. La Palabra de Dios no son los pasajes que citan en los sermones y la doctrina de los predicadores de la Palabra.
 
Pero, en el trato con lo divino siempre habrá misterio y no todo lo podremos comprender mientras estemos en este cuerpo (1 Corintios 13:12). Pero hay verdades que ya han sido reveladas, como la naturaleza divina de Jesús (Hebreos 1:1-3).
 
De lo que si hay evidencia contundente es que la Palabra de Dios nos une. Dice la Biblia, que Dios tomó la naturaleza de la debilidad humana. Jesús siendo de condición divina, renunció a sus privilegios divinos, nació y vivió como ser humano (Filipenses 2:5-11). Esta verdad nos une en su Palabra. 
 
Para los creyentes, en los textos bíblicos está conservada la Palabra de Dios. La Biblia es el testimonio de la Palabra de Dios para nosotros y el mundo (Juan 5:36). Unidos por la Palabra significa que estamos adheridos a Jesucristo en un mismo propósito.
 
Nosotros estamos unidos por la Palabra de Dios, que es Jesucristo (Gálatas 3:27-28). La presencia viva de la Palabra de Dios es lo que nos mantiene unidos. Jesús, quien es la Palabra de vida fue revelada a sus testigos, quienes pusieron por escrito lo que vieron y oyeron, para que estuvieramos unidos por la misma Palabra:
 
"Les anunciamos lo que nosotros mismos hemos visto y oído, para que ustedes tengan comunión con nosotros; y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo, Jesucristo" (1 Juan 1:3).
 
El evangelista Lucas, también describe cómo fue que puso por escrito lo que había investigado con esmero y con mucho cuidado. Afirmó que sus fuentes fueron informes que circulaban entre los creyentes, de lo que habían dicho testigos oculares. Además dijo que otros escritores hicieron lo mismo (Lucas 1:1-4).
 
Sin duda son palabras humanas lo que hay en la Biblia. Pero en todas esas palabra hay una unidad y coherencia de un mismo tema. El único propósito por el que se escribió la vida es para que sepamos que tenemos vida eterna:
 
"Pero éstas se escribieron para que ustedes sigan creyendo que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, al creer en él, tengan vida por el poder de su nombre" (Juan 20:31). 
 
La redención de la humanidad es el tópico principal de la  Biblia y que nos une a todos los seres humanos. En la totalidad de las Sagradas Escrituras existe la unidad de una sola Palabra:
 
"En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios" (Juan 1:1)
 
La Palabra de Dios, se sometió al dinamismo de las lenguas humanas. la Palabra divina adquirió sonido o conjunto de sonidos con significado. La Palabra de Dios, manifiesta ideas, exterioriza pensamientos y desvela ocultos misterios invisibles:
 
"Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de fidelidad y amor inagotable. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre" (Juan 1:14).
 
Palabra de Dios es la que congrega a todos los hijos de Dios dispersos por el mundo (Juan 11:52). La Palabra de Dios es Jesús, que se manifiesta y que está con nosotros (Mateo 28:20). La Palabra nunca pierde vigencia. Jesús es el mismo de ayer, hoy y siempre (Hebreos 3:8). Es nuestra fortaleza (Filipenses 4:13) y nuestro descanso (Mateo 11:28).
 
En Jesús se condensa y se simplifica el tiempo y el espacio en el que se mueve la humanidad. Jesús es la palabra definitiva de Dios. Ya no habrá más revelación después de Jesús:
 
"Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin —dice el Señor Dios—. Yo soy el que es, que siempre era y que aún está por venir, el Todopoderoso" (Apocalipsis 1:8).
 
La Palabra le dio vida a todo lo creado (Juan 1:4) y por medio de la Palabra somos hijos de Dios (Juan 1:12). Por eso, quien acepta la Palabra es hijo de Dios, quien no la acepta es sólo creación de Dios.
 
Cuando Jesús empezó su ministerio público, de inmediato la humanidad empezó a acudir en grandes multitudes para escuchar su palabra (Lucas 5:1). Su mensaje es atractivo, diferente y con autoridad (Lucas 4:32).
 
Jesús convoca y atrae a los seres humanos hacia Dios. Por medio de la Palabra Dios nos congrega en un mismo sentir y pensar, como vivian los primeros discípulos (Hechos 4:32).
 
El mismo apóstol Pablo anima a los creyentes a hablar una misma cosa, los estimula a que permanezcan unidos en mente y en parecer (1 Corintios 1:10), pues ya no hay motivos para divisiones. No somos varios. Ahora somos un solo cuerpo (Romanos 12:5), que estamos unidos por una sola y única Palabra:
 
"Pero ahora han sido unidos a Cristo Jesús. Antes estaban muy lejos de Dios, pero ahora fueron acercados por medio de la sangre de Cristo" (Efesios 2:13).
 
Jesús juntó a sus discípulos (Marcos 3:13) y sus discípulos estuvieron con él. Cuando Jesús los enviaba, ellos no podían estar mucho tiempo sin Jesús. Les hacía falta la presencia de su Maestro. Salian y volvían pronto; iban y regresaban a contarle lo que les había pasado:
 
"Los apóstoles regresaron de su viaje y le contaron a Jesús todo lo que habían hecho y enseñado" (Marcos 6:30)
 
El mismo Jesús les había dicho que permanecieran con él, porque sin él nada podían hacer:
 
"Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada" (Juan 15:5). 
 
Así lo entendió el apóstol Pablo, quien se gloriaba de estar unido a Cristo (Gálatas 2:20). El propósito que debemos tener nosotros es el de estar unidos a Dios (Juan 14.23), mediante una nueva vida en su Palabra que es eterna (1 Pedro 1:23).

La Biblia revela la Palabra de Dios. Por eso, si leemos la Biblia estamos viendo a Jesucristo, a su persona, su carácter, su personalidad, su historia, su conducta, sus actitudes, sus obras.
 
No dejemos de acercarnos a Dios, mediante su Palabra. Leer la biblia es empezar una relación de amor con jesucristo. La Palabra de Dios nos une en un mismo sentir por la obra misionera.
 
Pues la Palabra no ha muerto, la Palabra continúa viva, la Palabra ha resucitado:
 
"El cielo y la tierra desaparecerán, pero mis palabras no desaparecerán jamás" (Mateo 24:25).
 
Tercer Examen:

¿Que significa unidos por la Palabra?
 
Opción 1 Que todos debemos tener un mismo lenguaje y una cultura.
Opción 2 Que estamos adheridos a Jesucristo en un mismo propósito.
Opción 3 Que las palabras que hay en la Biblia es la Palabra de Dios.
Opción 4 Que la Biblia es revelación de Dios sólo para los creyentes.