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LECCIÓN   3.11

La predicación según el propósito
 
La predicación tiene un propósito. Se trata de responder al para qué es que el predicador expone la palabra. Se refiere a la intención y al objetivo que se pretende alcanzar. 
 
Cuando Pedro predicó por primera vez, se agregaron tres mil creyentes a la iglesia (Hechos 2:41). Fue un impacto contundente. La predicación fue eficaz. Muy pronto el número de los creyentes había crecido a cinco mil (Hechos 4:4).
 
La efectividad de una predicación con propósito se mide por sus efectos y sus resultados, es decir por sus frutos (Juan 15:8).
 
El rendimiento que se espera obtener, los frutos que se anhelan producir, las conductas que se aspiran modificar, las almas que se pretenden rescatar, definen el propósito de la predicación.
 
El predicador demuestra en público su experiencia espiritual. Convence a sus oidores de aceptar la propuesta que está declarando a través de su testimonio y de sus argumentos:
 
"Por lo tanto, hablamos a otros de Cristo, advertimos a todos y enseñamos a todos con toda la sabiduría que Dios nos ha dado. Queremos presentarlos a Dios perfectos en su relación con Cristo" (Colosenses 1:28).
 
Mediante la predicación se da a conocer el propósito de Dios. Nadie nace sabiendo que Dios tiene un propósito para sus vidas. Alguien le empiece a contar y su mente va aceptando que la medida de su imagen y semejanza es como la de Cristo:
 
"Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de los que lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos. Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor de muchos hermanos" (Romanos 8:28-29)
 
En todo ser humano rigen los valores de su entorno, ya sea de su familia, de su grupo social o de su comunidad. De ahí, que la predicación debe iluminar esos principios aprendidos y las costumbres culturales, pues son razones de valor del comportamiento de una colectividad humana.
 
Como existen pensamientos y creencias arraigadas de muchas generaciones ancestrales en el ser humano, muy pocas personas acceden a creer con una sola vez que escuchen el evangelio. La evangelización a través de la predicación debe ser constante.
 
Sólo a medida que las personas se vayan convenciendo de las buenas noticias de salvación, muchas más van aceptando y van empezando a hablar a otras de lo mismo. Así es como la palabra de Dios va teniendo impacto en más gente.
 
Cuando se predica con la intención de conducir al nuevo creyente a dar un cambio en su vida, es que el mensaje tiene aplicación en la vida del creyente. Los nuevos creyentes van poniendo en práctica lo que han empezado a creer.
 
La predicación tiene el propósito de mostrar y conducir a las personas a ver el propósito que Dios tiene para sus vidas (Mateo 7:26), porque en realidad la gente tiene íntimas inquietudes por contrar la verdad divina para sus vidas: 
 
"Puedes hacer todos los planes que quieras, pero el propósito del Señor prevalecerá" (Proverbios 19:21). 
 
Al paso del tiempo, la palabra predicada va estimulando a los oyentes a convertirse en creyentes (Tito 3:3). Luego los creyentes van siendo inspirados a dedicar sus dones, sus capacidades, su tiempo y su influencia al servicio del Señor, como discípulos y después como apóstoles.
 
De esta manera mientras más personas observan que los demás de su medio social ya han aceptado la palabra de Dios, muchos más se van uniendo, porque a ellos les parece que si no adoptan la misma conducta pueden ser descalificados de su entorno.
 
Si quienes escuchan la palabra de Dios son movidas a cambiar sus condiciones de vida (Santiago 1:22), entonces el propósito de la predicación es ser la herramienta adecuada para nutrir a la iglesia de nuevos creyentes.
 
El propósito de una predicación es llevar a las personas a cruzar el umbral de sus espectativas, de sus esperanzas y de sus anhelos, mediante la satisfacción de sus genuinas necesidades (Tito 2:1).
 
La predicación es la luz que ilumina la mente de una persona, para que tome la decisión de cambiar el rumbo de su vida y junto a otras personas decidan vivir una vida cristiana:
 
"¿Hay algún estímulo en pertenecer a Cristo? ¿Existe algún consuelo en su amor? ¿Tenemos en conjunto alguna comunión en el Espíritu? ¿Tienen ustedes un corazón tierno y compasivo? Entonces, háganme verdaderamente feliz poniéndose de acuerdo de todo corazón entre ustedes, amándose unos a otros y trabajando juntos con un mismo pensamiento y un mismo propósito" (Filipenses 2:1-2)
 
El incrédulo necesita que se le presenten motivos válidos, legítimos y apropiados para aceptar el modo de pensar que le ofrece Jesucristo (Efesios 5:8). Por la predicación con propósito el incrédulo encuentra sentido y gran significancia a la palabra de Dios:
 
"No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes. No se ocupen sólo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás. Tengan la misma actitud que tuvo Cristo.  Jesús" (Filipenses 2:3-5).
 
Porque Jesús, aunque era Dios, no consideró que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarse:

"En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano" (Filipenses 2:6).

La predicación con propósito enseña a obedecer (Mateo 28:20), produce discípulos acatados y dóciles (Lucas 11:28) y lleva al arrepentimiento (Mateo 3:8), como lo hicieron los primeros seguidores de Jesús:
 
"Primero les prediqué a los de Damasco, luego en Jerusalén y por toda Judea, y también a los gentiles: que todos tienen que arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y demostrar que han cambiado por medio de las cosas buenas que hacen" (Hechos 26:20)
 
La predicación con propósito explica verdades espirituales:
 
"Les decimos estas cosas sin emplear palabras que provienen de la sabiduría humana. En cambio, hablamos con palabras que el Espíritu nos da, usamos las palabras del Espíritu para explicar las verdades espirituales" (1 Corintios 2:13).
 
La predicación con propósito demuestra que los creyentes necesitan madurar y crecer en su fe cristiana, persuade que deben experimentar constantemente a Cristo en sus vidas y necesitan dar testimonio de sus vidas centradas en Jesús, para que los no creyentes se motiven a creer:
 
"El propósito de mi instrucción es que todos los creyentes sean llenos del amor que brota de un corazón puro, de una conciencia limpia y de una fe sincera; pero algunos no lo entendieron. Se desviaron de estas cosas y pasan el tiempo en debates sin sentido" (1 Timoteo 1:5-6).
 
El cuerpo de Cristo debe ser transformado, actualizado, reparado, por la autoridad de la palabra de Dios. Una predicación segun el propósito, cambia el carácter y la conducta del ser humano.
 
La predicación lleva a que las personas den una respuesta o realicen un acción requerida por la palabra (Juan 13:17). La predicación  expone la verdad de la palabra de Dios (1 Juan 3:19) con el fin de que los seres humanos dejen sus ataduras:
 
"y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres" (Juan 8:32).
 
El propósito de la predicación a través de los siglos no ha cambiando. Es la misma palabra en distintos ambientes, diversos lugares y tiempos diferentes.
 
La predicación con propósito conecta al ser humano con Dios, los llma a convicción, pues la predicación es el instrumento que Dios usa para darse a conocer, a través del poder de su Espíritu Santo:
 
"Mientras Pedro aún estaba diciendo estas cosas, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban el mensaje" (Hechos 10:44).
 
La predicación con propósito analiza y explica la palabra de Dios, interpreta el contenido de la Biblia, aclara los designios de Dios, para que los oyentes empiecen a actuar como Dios quiere:
 
"Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra" (2 Timoteo 3:17).
 
La predicación con propósito ilumina el proceso de renovación de la vida, de la iglesia, del mundo con las verdades eternas que Dios nunca cambia, pero que se aplican a la realidad del momento histórico por el que pasa la humanidad.
 
La predicación de la palabra de Dios, ya sea expuesta por apóstoles, profetas, evangelistas, pastores o maestros, tiene el mismo propósito de capacitar y equipar a los nuevos creyentes, para que lleguen a la medida establecida por Jesús, y a la vez encamienen a otros nuevos creyentes a hacer lo mismo:
 
"Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo. Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo" (Efesios 4:12-13).
 
En fin, la predicación de la palabra de Dios es el propósito de toda la iglesia.  
 
 
Duodédimo Examen:

¿Qué es la predicación según el propósito?
 
Opción 1 El recurso publicitario para dar a conocer el mensaje de Dios.
Opción 2 La herramienta para nutrir a la iglesia de nuevos creyentes.
Opción 3 Un escenario donde los predicadores hablan con elocuencia.
Opción 4 Ayudarle al incrédulo a encontrarle sentido a su existencia.