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LECCIÓN   3.8 

¿Quién es el encargado hoy de la predicación?


Jesucristo vino "predicando el tiempo de gracia de Dios" (Lucas 4:19). A la vez, El mismo era cumplimiento de ese tiempo (Lucas 4:21). Es el καιρός. Se pronuncia kairós, que quiere decir el momento adecuado y oportuno en el que Dios actúa a favor del ser humano.
 
A diferencia de krónos (kρόνος), que es el tiempo cuantitativo creado convencionalmente por la humanidad, kairós es el tiempo cualitativo. Es cuando se pasa de lo pésimo a lo bueno y de lo bueno a lo mejor.
 
En el kairós se aciertan las deciciones y los resultados son fructíferos. Por eso Dios habló de muchas maneras y al final habló por su Palabra, Jesucristo (Hebreos 1:1-2). La mejor prueba de la existencia de Dios es cuando Dios habla y su Palabra pruduce acción (Marcos 1:1), luz (Juan 8:12) y vida (Juan 11:25).
 
La evidencia contundente del kairós con la presencia de Jesús entre la humanidad, fue cuando Jesús entró en Galilea, predicando la Buena Noticia de Dios y diciendo:
 
"¡Por fin ha llegado el tiempo prometido por Dios! ¡El reino de Dios está cerca! ¡Arrepiéntanse de sus pecados y crean la Buena Noticia!" (Marcos 1:15).
 
Jesús fue enviado a cumplir una misión (Lucas 4:43). Actividad que debía hacerla en el tiempo preciso del kairos. Por eso, en un tiempo dijo no ha llegado la hora (Juan 2:4), pero más tarde cuando ya era la hora, hizo lo que debía cumplir (Juan 13:1). 
 
Toda la vida pública de Jesús giró entorno a la palabra. A los doce años dejaba asombrado a sus interlocutores (Lucas 2:47). Su bautismo estuvo rodeado de palabra (Mateo 3:17), en el desierto su palabra fue categórica (Lucas 4:1-13), en su vida pública su palabra atrajo multitudes (Mateo 4:25), les enseñaba (Marcos 10:1) e incomodaba a sus adversarios (Lucas 7:34). 
 
El tiempo de Jesús se sigue repitiendo en la vida personal de cada ser humano. Es la presencia de Dios, que para unos es fugaz y para otros es constante y permanente.
 
Son los gozos que despierta cuando se rompen paradigmas y cánones de la cotidianidad de la vida. Cuando se sintoniza con Dios y se  establece la comunicación con la divinidad.
 
Es vivir en el amor perpetuo de la presencia de Dios manifestada en la atracción espiritual de cariño y aprecio hacia los demás (1 Juan 4:8), en especial a los inconversos (Lucas 5:29-32).
 
Es tomar a diario la decisión de vivir cruzando el umbral de la esperanza con la seguridad razonable de que algo suceda. Es creer cuando la dicha nos envuelve y confiar cuando hay adversidades:
 
"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor" (2 Corintios 3:18).
 
Por lo tanto, frente a la preguntan: ¿Quién es el encargado hoy de predicar la palabra de Jesucristo?
 
El encargado hoy de la predicación es quien sabe discernir los signos de los tiempos (Mateo 16:3-4). El predicador se ubica en la perspectiva de la fe, siguiendo la imagen viva de Jesús (Hebreos 12:2) y se mueve por el Espíritu Santo:
 
"Nadie puede conocer los pensamientos de una persona excepto el propio espíritu de esa persona y nadie puede conocer los pensamientos de Dios excepto el propio Espíritu de Dios.  Y nosotros hemos recibido el Espíritu de Dios (no el espíritu del mundo), de manera que podemos conocer las cosas maravillosas que Dios nos ha regalado" (1 Corintios 2:11-12)
 
De la misma manera como Dios lo hizo ayer lo hace hoy (Hebreos 13:8). Antes llamó a los que El quiso (Marcos 3:13), en la actualidad hace lo mismo. Hace tiempo les habla aparte a sus predicadores (Mateo 20:17), ahora usa los mismos criterios.
 
Jesús comisionó a sus discípulos (Marcos 16:15), luego a Pablo le prometió que se le indicaría lo que había de hacer (Hechos 9:6), actualmente Jesús sigue actuando (Juan 5:17).

Quienes predican la palabra hoy son los creyentes que han escuchado a Jesús en su Palabra (Juan 5:24). Son personas que permanecen en su palabra (Juan 8:31), sigues interesadas en su Palabra (Lucas 11:27) y predican sólo su Palabra (Mateo 10:7).
 
Los predicadores de hoy tienen la autoridad de predicar, porque la Palabra de Dios permanece en ellos, han perseverado, y en sus mensajes valoran con todo su corazón a Jesús (1 Juan 2:14.24). Son los predicadores de real testimonio (Mateo 24:9-14).
 
Luego no todo creyente es el encargado de predicar la Palabra de Dios. Sino aquellos que cumplan los estándaderes establecidos por Jesús.
 
 
Noveno Examen:

¿Quién es hoy el encargado de la predicación?
 
Opción 1 Quien predica en el tiempo la bendición de Dios.
Opción 3 Quien ha sido llamado por Jesús a ser creyente
Opción 4 Quien sabe discernir los signos de los tiempos.
Opción 2 Quien ha escuchado a Jesús en su predicación.