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LECCIÓN   3.9 

¿Qué significa predicar el evangelio?
 
Predicar viene de la voz latina: pre es antes, delante. Dedicare es destinar, consagrar. Luego predicar es dar a conocer lo que con anterioridad a estado a partado y que ahora sale a luz pública mediante la efusión por la voz de una persona.
 
Tal fue el caso de Juan Bautista cuando se presento:
 
"Soy una voz que clama en el desierto. ¡Abran camino para la llegada del Señor!" (Juan 1:23).
 
Evangelio es el relato de un suceso en favor de la humanidad. Es la noticia de que Dios nos salva de las consecuencias del pecado por medio de Jesucristo. Evangelizar es contar cómo Dios nos salva a través de Jesucristo. Esta es la tarea propia de la iglesia.
 
La palabra evangelio se origina del griego euanghélion (ευαγγέλιον).Se compone de eu, “bien-bueno”, y de ánghelos, “mensajero-anuncio”. Significa “buena noticia” o “alegre mensaje”.
 
En la cultura griega, evangelio era el mensaje que un comunicador anunciaba de una victoria militar o el triunfo deportivo, el éxito personal o la sanaciónde una enfermedad. Los buenos resultados era lo que se denominaba evangelio.
 
Para ser evangelio la noticia tenía que ser positiva y auténtica. No se podía anunciar algo falso. La verdad absoluta que estaba fuera de discusión, era llamada evangelio.
 
Evangelio es el conjunto de enseñanzas de Jesucristo. No existe verdad alguna que no pertenezca al Evangelio. El evangelio es vida, vida eterna. El evangelio es felicidad. El evangelio es la plenitud de todo lo que pertenece a Dios y que el ser humano puede conocer y disfrutar.
 
El escritor Lucas investigó para poder relatar con veracidad el evangelio (Lucas 1:1-4). La vida y la obra de Cristo fueron  atractivos para muchos cronistas y predicadores de su época. El mismo Jesús advirtió la trascendencia que iban a tener sus hechos y prodigios:
 
Les digo la verdad, en cualquier lugar del mundo donde se predique la Buena Noticia, se recordará y se hablará de lo que hizo esta mujer” (Mateo 26:13).
 
Los presagios y profecías sobre Jesucristo fueron abundantes. Muchos escritores antes de la venida de Jesús habían pronosticado los portentosos acontecimientos de su paso por la tierra: 
 
Esta es la Buena Noticia acerca de Jesús el Mesías, el Hijo de Dios. Comenzó tal como el profeta Isaías había escrito: Mira, envío mi mensajero delante de ti, y él preparará tu camino” (Marcos 1:1-2).
 
Desde el principio de la era cristiana se entendió que predicar el evangelio significaba dar a conocer un mensaje de vida y de salvación, para la humanidad de parte de Jesucristo:
 
"Luego nombró a doce de ellos y los llamó sus apóstoles. Ellos lo acompañarían, y él los enviaría a predicar" (Marcos 3:14).
 
Ese mismo propósito motivo al apóstol Pablo a escribir sus cartas y a realizar la entrega total del resto de su vida a la predicación del evangelio, desde que fue llamado por el mismo Jesús a desempeñar tan honroso oficio:
 
Yo, Pablo, esclavo de Cristo Jesús y elegido por Dios para ser apóstol y enviado a predicar su Buena Noticia, escribo esta carta. Dios prometió esa Buena Noticia hace tiempo por medio de sus profetas en las Sagradas Escrituras. La Buena Noticia trata de su Hijo, descendiente de David” (Romanos 1:1-3).
 
Predicar el evangelio significa haber sido llamado. Nadie puede desempeñar el oficio de predicador si no es por vocación. Es decir, que todo predicador es elegido por Dios mismo a la noble tarea de propagar la buenas noticias de salvación: 
 
Por medio de Cristo, Dios nos ha dado a nosotros, como apóstoles, el privilegio y la autoridad de anunciar por todas partes a los gentiles lo que Dios ha hecho por ellos, a fin de que crean en él y lo obedezcan, lo cual dará gloria a su nombre” (Romanos 1:5).
 
Predicar el evangelio es un anhelo ardiente que se origina en las entrañas del evangelizador y que se prolonga con naturalidad en los oyentes, quienes también son llamados a experimentar el deseo de exponer el mensaje de Dios.
 
Desde que Jesús mandó a predicar el evangelio (Marcos 16:15-16) hasta hoy, han sido convocados millones de predicadores a través de la historia. La sucesión apostólica sigue vigente en la gran cantidad personajes que han sido considerados grandes predicadores del evangelio, como el mismo Pablo lo testifica:  
 
Y te pido a ti, mi fiel colaborador, que ayudes a esas dos mujeres, porque trabajaron mucho a mi lado para dar a conocer a otros la Buena Noticia. Trabajaron junto con Clemente y mis demás colaboradores, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida” (Filipenses 4:3).
 
La inversión en la predicación del evangelio ha sido grandiosa desde el comienzo de la era cristiana hasta nuestros días. Muchísima gente ha consagrado su mente, aportado sus recursos físicos y destinado su dinero a la causa de la evangelización a traveés de los siglos.
 
Aunque a veces hayan quejas de que algunos, aunque sean parte de la iglesia, se les olvida la responsabilidad de aportar a la propagación del evangelio, muchos fieles cristianos si lo hacen:
 
Como saben, filipenses, ustedes fueron los únicos que me ayudaron económicamente cuando les llevé la Buena Noticia por primera vez y luego seguí mi viaje desde Macedonia. Ninguna otra iglesia hizo lo mismo” (Filipenses 4:15).
 
La gran mayoría de los cristianos saben del compromiso que asumieron cuando se recibieron a Cristo en sus vidas y decidieron convertirse en servidores para la predicación del evangelio:
 
Del mismo modo, el Señor ordenó que los que predican la Buena Noticia sean sostenidos por los que reciben el beneficio del mensaje. Sin embargo, yo jamás me he valido de ninguno de esos derechos. Y no escribo esto para sugerir que es mi deseo comenzar a hacerlo ahora. De hecho, preferiría morir antes que perder mi derecho a jactarme de predicar sin cobrar. Sin embargo, predicar la Buena Noticia no es algo de lo que pueda jactarme. Estoy obligado por Dios a hacerlo. ¡Qué terrible sería para mí si no predicara la Buena Noticia!” (1 Corintios 9:14-16).
 
Para Pablo, como para nosotros en la actualidad, a quien se dedica de tiempo completo a predicar el evangelio se le otorga el derecho de recibir un sustento. Pero, también se advierte que es una obligación divina, de quien lleva el nombre de cristiano, dar a conocer las buenas nuevas del evangelio a otras personas.
 
Porque predicar el evangelio no es iniciativa personal. Es una vocación. Es un llamado de parte de Dios. El evangelizador es una persona escogida y apartada para el propósito de ser un predicador:
 
Si lo hiciera por mi propia iniciativa, merecería que me paguen; pero no tengo opción, porque Dios me ha encomendado este deber sagrado. ¿Cuál es, entonces, mi paga? Es la oportunidad de predicar la Buena Noticia sin cobrarle a nadie. Por esa razón, nunca reclamo mis derechos cuando predico la Buena Noticia” (1 Corintios 9:17-18).
 
Dios sigue llamando hoy a nuevos y actuales predicadores del evangelio. A lo largo de la historia continúa sucediendo la llamada de Jesús nuevos apóstoles.  Son quienes se dedican con humildad a la labor de seguir a Cristo y de predicar el evangelio:  
 
¿Estaba equivocado cuando me humillé y los honré al predicarles la Buena Noticia de Dios sin esperar nada a cambio?” (2 Corintios 11:7).
 
Al igual que ayer, hoy muchos reaccionan de inmediato y siguen a Jesús, cuando escuchan el llamado de convertirsen en evangelizadores (Marcos 1:17).
 
Los nuevos predicadores del evangelio empiezan una vida apostólica. Se trata de llevar una vida de seguimiento a Jesus y de predicar el evangelio del reino de Dios.
 
Como los mismo apóstoles, se trata de anunciar con entusiasmo las buenas noticias de salvación, que serán recibidas con gozo, alegría y regocijo. Es hablar, clamar y anunciar el mensaje de salvación, con poder el poder de Dios:
 
Pues no me averguenzo de la Buena Noticia acerca de Cristo, porque es poder de Dios en acción para salvar a todos los que creen, a los judíos primero y también a los gentiles” (Romanos 1:16).
 
La buena nueva o el alegre mensaje es que Dios nos salva en Jesucristo. Cuando los predicadores comunican la noticia de que Jesús nos ha salvado, es cuando evangelizan.
 
 
Décimo Examen:
 
¿Qué significa predicar el evangelio?
 
Opción 1 Dar a conocer un mensaje de vida y de salvación.
Opción 3 Anunciar que Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre
Opción 4 Propagar las diversas doctrinas de las distintas iglesias.
Opción 2 Predicar que Cristo viene y predecir la fecha de su venida.