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3. PARENESIS:

Del griego παραίνεσις: paraínesis, significa exhortación, y παραινέω: parainéō, y se traduce por exhortar. Parenesis es el significado que contiene la adoración: en la oración, la alabanza y la predicación.

De la misma manera como hoy día se habla de la atención que se  debe procurar a la salud emocional y el interés que ha despertado la inteligencia emocional, así se diserta respecto a la parénesis.
 
La parénesis es la exposición del amor en los detalles más simples de la vida diaria. La parénesis no es sólo moralizar, sino hacer real nuestra vida en Cristo, que va más allá de reglas o normas. Es Vivir en Cristo. Es adoptar el estilo de vida de Cristo.
 
Por eso, la parenesis aborda el área emocional del ministerio de una congregación. Pues una sana y loable adoración, acciona correctamente la parte emocional, sensitiva y afectiva de los congregantes:
 
"¡Vengan, cantemos al SeñorAclamemos con alegría a la Roca de nuestra salvación" (Salmo 95:1).
 
La alegría y el gozo de la adoración va más allá del acto de la celebración, se prolonga en el tiempo por los congregantes al lugar donde van luego a continuar su vida cotidiana:
 
"Después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios" (Lucas 24:52-53).
 
No es el lugar, ni la denominación, ni la religión, lo que hace fructífera una adoración digna del reconocimiento y del valor de la divinidad y de la santidad de Dios, sino la actitud de quienes se congregan.
 
Todo depende de la actitud que trae el adorador a la celebración, de la disposición durante la conmemoración y del fervor con el que sale del servicio de adoración, para que el avivamiento sea transmitido a quienes no asistieron a la festividad.
 
La parenesis es inspiración y acción sincera del espíritu de los adoradores:
 
"Pero se acerca el tiempo, de hecho, ya ha llegado, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre busca personas que lo adoren de esa manera. Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad" (Juan 4:23-24).
 
Muchos confunde la parenesis con la adoración religiosa de los cristianos o con la oración que hace toda la gente. La parenesis es la oración, la alabanza y la adoración de los creyentes, no de los incrédulos.
 
La adoración no es de gente incrédula. La adoración es el testimonio vivo de los creyentes. Por eso, en la adoración, el predicador debería tratar  es con personas que hayan sido antes evangelizadas y doctrinadas con la enseñanza de la Palabra.
 
La parenesis no es simplemente la exhortación de un predicador. La parenesis es una relación apropiada con Dios que ocupa toda la vida del creyente, y que se mantiene activa en todo momento, como lo hizo Pablo, los otros apóstoles y los primeros cristianos.
 
En Hechos 27:10-11, Pablo acude a la parénesis para consolar y advertir: "Les dijo: 'Señores, creo que tendremos problemas más adelante si seguimos avanzando: naufragio, pérdida de la carga y también riesgo para nuestras vidas'; pero el oficial a cargo de los prisioneros les hizo más caso al capitán y al dueño del barco que a Pablo".
 
Ahora Pablo usa la parenesis para exhortar, animar y afirmar su autoridad: "Finalmente, Pablo reunió a la tripulación y le dijo: Señores, ustedes debieran haberme escuchado al principio y no haber salido de Creta. Así se hubieran evitado todos estos daños y pérdidas. ¡Pero anímense! Ninguno de ustedes perderá la vida, aunque el barco se hundirá" (Hechos 27:22).
 
Desde el principio el ministerio público de Jesús fue anunciado en parenesis:
 
"Juan usó muchas advertencias similares al anunciar la Buena Noticia al pueblo" (Lucas 3:18).
 
Jesús utilizó el mismo criterio de la parenesis en todo momento de su andanza ministerial:
 
"Jesús recorrió todas las ciudades y aldeas de esa región, enseñando en las sinagogas y anunciando la Buena Noticia acerca del reino; y sanaba toda clase de enfermedades y dolencias. Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión" (Mateo 9:35-36).
 
Por su parte, Pablo se convierte en prototipo del lenguaje parenético:
 
"Pablo mandó llamar a los creyentes y los alentó. Mientras estuvo allí, animó a los creyentes en cada pueblo que atravesó. Luego descendió a Grecia" (Hechos 20:1-2)
 
Pablo le insiste a sus discípulos que deben usar de los medios parenéticos para que la obra de Cristo no de detenga:
 
"Debes enseñar estas cosas y alentar a los creyentes a que las hagan. Tienes la autoridad para corregirlos cuando sea necesario, así que no permitas que nadie ignore lo que dices" (Tito 2:15).
 
Era tan común usar los recurso de la parenesis, que los líderes de las sinagogas instaban a Pablo y a Bernabé a usarla:

"Después de las lecturas acostumbradas de los libros de Moisés y de los profetas, los que estaban a cargo del servicio les mandaron el siguiente mensaje: Hermanos, si tienen alguna palabra de aliento para el pueblo, ¡pasen a decirla!" (Hechos 13:14-15).
 
En la actualidad, el evangelio completo debe ser presentado de la misma forma como lo hiceron Juan Bautista, Jesús, sus apóstoles y los primeros cristianos, quienes siguieron el mismo modelo de continuidad: Kerigma, Didaskalia y Perenesis.
 
Cuando el predicador habla en parenesis se dirige a los evangelizados, quienes ya han recibido el kerigma. Me diante la parenesis se guía la conducta moral del grupo o de las personas que han hecho un cambio de actitud, sin enfatizar en los asuntos intelectuales o de conocimiento racional, que son propios de la didaskalia.
 
Pues las palabras del predicador, son expresiones del corazón que ha tenido una profunda experiencia sobre la grandeza y la dignidad de Dios, hacía otros corazones amorosos que saborean, admiran y sienten lo que el predicador está testificando es la adoración.
 
Quien predica la Palabra lo que busca es mover, estimular y fortalecer la voluntad, los sentimientos, el corazón de los creyentes presentes.
 
Toca la disposición interior del ánimo de las personas convertidas, quienes se sienten exhortadas, estimuladas y amonestadas a continuar en el camino de la santidad.
 
La parénesis lleva al que ya tiene fe salvadora, de una conducta regular hacía una excelente, de una buena a hacia una mejor, por eso, se les exhorta: " y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros" (Hebreos 10:25).
 
El creyente necesita seguir escuchando con insistencia y empeño, las buenas noticias de salvación, para evitar que al tendencia a la incredulidad lo desanime.
 
Pablo advertía: "El problema está en mí, porque soy demasiado humano, un esclavo del pecado...quiero hacer lo que es correcto pero no lo hago. En cambio, hago lo que odio(Romanos 7:14-15).
 
En este aspecto, Jesús decía frases como: "vete y no peques más" (Juan 8:11), "ahora ve y haz lo mismo" (Lucas 10:37). Además de retar a sus adversarios: ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? (Lucas 5:23).
 
La parenesis debe ser ejercida por personas con autoridad. Jesús todo lo podía porque tenía autoridad ante las personas (Marcos 1:22) y frente a la misma naturaleza (Mateo 8:27).
 
Asi es que el predicador, además de exhortar al corazón, a la voluntad, a la actitud, a la disposición interior de ánimo de los creyentes,
recurrirá a la viveza de la imagen, al testimonio y a la expresividad.
 
El predicador con toda su autoridad, por su coherencia de vida y por su convicción, debe contar las maravillas, señales y prodigios con prestigio, estima y admiración ante la audiencia, para que los resultados sean positivos:
 
"Los apóstoles hacían muchas señales milagrosas y maravillas entre la gente. Y todos los creyentes se reunían con frecuencia en el templo, en el área conocida como el Pórtico de Salomón" (Hechos 5:12).
 
De la misma manera, Jesús expresaba frases populares, parábolas, fábulas, relatos. La predicación de Juan Bautista fue emotiva:
 
"predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados" (Marcos 1:5).
 
Con el mismo perfil empezó Jesús su predicación:
 
"Arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios, porque el reino del cielo está cerca" (Mateo 4:17).
 
Por su parte, la misma vida cristiana de Pablo, comienza con su conversión y es la misma fórmula que sigue aplicando por el resto de su vida:
 
"Ustedes deben cambiar completamente su manera de pensar, y ser honestos y santos de verdad, como corresponde a personas que Dios ha vuelto a crear, para ser como él" (Efesios 4:23-24).
 
"obedezcan al Espíritu de Dios" (Gálatas 5:16).
 
"Basado en el privilegio y la autoridad que Dios me ha dado, le advierto a cada uno de ustedes" (Romanos 12:3).

Pablo después de exposición dontrinal que hace en sus cartas, termina con parénesis, como lo hizo en los siguientes textos: Romanos 12-15; Gálatas 5-6; Efesios 4-6.
 
Aquí empieza una serie de 13 lecciones sobre el tema de la adoración o la parénesis, después del examen.
 
Primer Examen:

¿Qué es Parenesis?
 
Opción 1 es la adoración religiosa de todos los cristianos.
Opción 2 es la oración que hace toda la gente que se reune.
Opción 3 es la oración, alabanza y adoración de los creyentes
Opción 4 es la exhortación que hace un predicador al pueblo.